Preguntas frecuentes

Respuestas a las dudas más habituales sobre el eclipse total de Sol del 12 de agosto de 2026 en Asturias, su observación y aspectos prácticos para planificar la experiencia.

Ciencia

14 preguntas

• La diferencia radica en qué astro se interpone en el camino de la luz.
- Eclipse solar: La Luna pasa exactamente entre la Tierra y el Sol, proyectando su sombra sobre nuestro planeta y tapando el disco solar. Solo ocurre durante la fase de luna nueva.
- Eclipse lunar: La Tierra se interpone entre el Sol y la Luna, bloqueando la luz solar que ilumina nuestro satélite y proyectando una sombra sobre él. Solo ocurre durante la fase de luna llena.

• Un eclipse solar ocurre cuando la Luna pasa directamente entre el Sol y la Tierra. Cuando la Luna bloquea completamente el Sol, se le llama eclipse solar total. Cuando la Luna solo bloquea una parte del Sol, se le llama eclipse parcial. Un eclipse anular es un tipo especial de eclipse parcial que ocurre cuando la Luna bloquea todo el Sol, excepto un pequeño anillo alrededor del borde. A veces, un eclipse solar puede verse como un eclipse anular en algunos lugares y como un eclipse total en otros, a medida que la sombra de la Luna se desplaza por la superficie de la Tierra. Esto se conoce como un eclipse híbrido. Puedes aprender más sobre los tipos de eclipse solar aquí. ( https://ciencia.nasa.gov/sistema-solar/lo-que-necesitas-saber-sobre-los-eclipses-solares/ )

El fenómeno de los eclipses es un ejemplo maravilloso de cómo las leyes de la física y la geometría orbital se combinan con una coincidencia cósmica asombrosa.
El Sol es unas 400 veces más grande que la Luna, pero también está aproximadamente 400 veces más lejos. Esa coincidencia hace que ambos tengan casi el mismo tamaño aparente en el cielo, permitiendo que la Luna encaje casi a la perfección sobre el Sol durante un eclipse total

Aunque los eclipses solares parecen rarísimos, porque no se ven desde el mismo lugar del planeta con frecuencia, en realidad ocurren bastante a menudo. Cada año puede haber entre 2 y 5 eclipses solares en todo el planeta. Eso sí, no todos son eclipses totales: algunos son parciales o anulares, y a veces el eclipse total solo se ve desde una franja muy estrecha.
Lo más común son dos eclipses solares por año. Son menos frecuentes tres o cuatro, y cinco eclipses solares en un mismo año es algo muy raro que solo ocurre muy pocas veces por siglo.
Sin embargo, como la sombra de la Luna es muy pequeña la probabilidad de que el eclipse pase justo por el mismo sitio es muy baja. Por eso, en un mismo lugar fijo de la Tierra, un eclipse total se repite solo cada 300 a 400 años o menos.

La franja de totalidad del eclipse de 2026 en España es inusualmente ancha y se podrá ver desde gran parte del país, lo que lo convierte en un evento extraordinario para los observadores.

Si desde la Tierra miramos hacia el Sol, la Luna pasa por "delante" de la Tierra cada 28 días. Podríamos pensar entonces que cada mes debería haber un eclipse solar y esto no es así.
Aunque cada mes tenemos luna nueva, los eclipses no se repiten cada ciclo lunar porque la órbita de la Luna no está perfectamente alineada con la de la Tierra alrededor del Sol: el plano en el que orbita la Tierra en torno al Sol y el plano en el que orbita la Luna en torno a la Tierra no coinciden exactamente, sino que están levemente inclinados uno respecto a otro, formando un ángulo de 5 grados. Así que la mayoría de las veces, la Luna pasa un poco por encima o por debajo del Sol visto desde la Tierra.

Los eclipses solares totales duran entre 10 segundos y unos siete minutos y medio. En el lapso de 12.000 años desde el 4000 a.e.c. hasta el 8000 e.c., el eclipse solar total más largo ocurrirá el 16 de julio de 2186 y durará siete minutos y 29 segundos. Su trayectoria se extenderá por Colombia, Venezuela y Guyana. El eclipse solar total más corto ocurrió el 3 de febrero de 919 e.c., y duró solo nueve segundos.

La Tierra rota sobre su eje hacia el este, lo que significa que la Luna, el Sol y las estrellas parecen moverse de este a oeste a través del cielo. La Luna orbita alrededor de la Tierra en la misma dirección que gira nuestro planeta —hacia el este—, pero el movimiento de la Luna a lo largo de su órbita es pequeño en comparación con la rotación diaria de la Tierra, lo que hace difícil darnos cuenta del movimiento de la Luna hacia el este. Sin embargo, durante un eclipse solar, es más fácil observar este movimiento cuando la Luna pasa frente al Sol de oeste a este. La sombra de la Luna sigue la misma dirección, trazando una trayectoria hacia el este a través de la superficie de la Tierra.

El estudio de la parte más interna de la corona, la atmósfera externa del sol —solo visible durante los eclipses solares totales—, es clave para responder a las preguntas fundamentales sobre cómo el calor y la energía se transfieren del Sol al viento solar, que es la corriente constante de partículas que el Sol arroja al sistema solar. El viento solar puede afectar a la tecnología en la Tierra y a los astronautas en el espacio, por lo que comprender cómo el viento solar se acelera en el Sol puede ayudar a predecir sus impactos en nuestro planeta. ( https://www.nasa.gov/podcasts/universo-curioso-de-la-nasa/todo-sobre-el-sol/)
Los eclipses solares totales brindan la oportunidad de estudiar la atmósfera de la Tierra en condiciones poco usuales. En contraste con el cambio de la luz en todo el mundo que ocurre todos los días al atardecer y al amanecer, un eclipse solar cambia la iluminación de la Tierra y de su atmósfera en una región comparativamente pequeña cubierta por la sombra de la Luna. Este bloqueo localizado de la energía solar permite estudiar los efectos del Sol en nuestra atmósfera, especialmente en la atmósfera superior, donde la energía del Sol crea una capa de partículas cargadas llamada ionosfera. Comprender esta región es importante porque alberga muchos satélites en la órbita terrestre baja, así como señales de comunicaciones —como ondas de radio y las señales que hacen que funcionen los sistemas de GPS— y los cambios que ocurren allí pueden tener impactos significativos en nuestra tecnología y nuestros sistemas de comunicaciones

Los eclipses pueden predecirse porque los movimientos del Sol, la Tierra y la Luna siguen patrones muy regulares y predecibles. La órbita de la Luna alrededor de la Tierra y la órbita de la Tierra alrededor del Sol son bastante estables y siguen leyes físicas muy conocidas. Esto permite calcular exactamente cuándo la Luna, la Tierra y el Sol se alinearán de manera que ocurra un eclipse.
Se dice que el filósofo griego Tales de Mileto fue el primero en predecir un eclipse solar total. Según la tradición, predijo el eclipse del 28 de mayo de 585 a.C. Aunque podría ser una leyenda, el historiador Heródoto cuenta que este eclipse ocurrió durante una batalla y provocó que los combatientes hicieran la paz, al interpretarlo como una señal divina.

Los astrónomos primero tienen que resolver la geometría y la mecánica de cómo la Tierra y la Luna orbitan alrededor del Sol bajo la influencia de los campos gravitacionales de estos tres cuerpos. A partir de las leyes de movimiento de Newton, calculan matemáticamente el movimiento de estos cuerpos en el espacio tridimensional, tomando en cuenta el hecho de que estos cuerpos tienen un tamaño finito y no son esferas perfectas. Los científicos luego introducen las posiciones y velocidades actuales de la Tierra y la Luna en estas complejas ecuaciones, y luego programan un ordenador para “integrar” estas ecuaciones hacia delante o hacia atrás en el tiempo con el fin de calcular las posiciones relativas de la Luna y el Sol vistas desde el punto de vista de la Tierra.
Los eclipses son configuraciones específicas de estos cuerpos que pueden ser identificadas por los ordenadores. Los pronósticos actuales de los eclipses tienen una precisión de tiempo de menos de un minuto en un lapso de cientos de años.

Los astrónomos de la Antigüedad podían predecir eclipses, aunque no tenían tantos conocimientos de física ni entendían la mecánica celeste como hoy. Sus métodos se basaban en la observación del firmamento durante siglos, ciclos numéricos y registros muy precisos.
Aunque los egipcios tenían un calendario muy avanzado, apenas dejaron registros escritos sobre eclipses solares. Esto se debe probablemente a que los consideraban de mala suerte, por lo que evitaban hablar de ellos. Su conocimiento se basaba más en la observación y la mitología que en modelos matemáticos para predecirlos.
Los babilonios fueron los mejores predictores de eclipses antes de los griegos. Basaban sus predicciones en siglos de observación del cielo y en registros muy detallados en tablillas de arcilla. Así descubrieron el ciclo de Saros (que afirma que los eclipses se repiten cada 18 años + 11 días + 8 horas), que muestra que los eclipses se repiten cada 18 años, aproximadamente. Esto les permitió prever cuándo podía ocurrir un eclipse, aunque también los interpretaban como presagios enviados por los dioses.
Los mayas (250–900 d.C.) desarrollaron una astronomía muy precisa basada en cálculos, calendarios y ciclos lunares. Observaban cuidadosamente el movimiento del Sol y la Luna y usaban un sistema calendárico complejo para predecir eclipses. El Códice de Dresde recoge tablas con cientos de ciclos lunares, lo que les permitió alcanzar una precisión comparable a la de métodos modernos.

Los eclipses ocurren en patrones. La serie de Saros es un período de 223 meses lunares que ha sido utilizado para predecir eclipses durante miles de años. En una serie de saros, exactamente nueve años con 5,5 días después de cualquier eclipse lunar, ocurrirá un eclipse solar, y viceversa. Aproximadamente 6.585,3211 días, o 18 años, 11 días y 8 horas después de un eclipse, el Sol, la Tierra y la Luna vuelven a la misma geometría relativa, y ocurre un eclipse casi idéntico. Estos eclipses iguales son parte del mismo ciclo de saros, y el tiempo entre los dos eclipses se llama Saros.
Para los eclipses que pertenecen al mismo ciclo de saros, la Luna estará en el mismo nodo y a la misma distancia de la Tierra. Debido a que un eclipse de un ciclo de Saros ocurre solo 11 días más tarde en el año que el anterior, la Tierra estará casi a la misma distancia del Sol e inclinada con respecto a él casi en la misma orientación (en la misma estación del año) como lo estaba durante el eclipse anterior de ese ciclo. Cada trayectoria de la totalidad de un eclipse solar se ve similar a la anterior, pero está desplazada 120 grados hacia el oeste.

Durante la caída repentina de luz y temperatura en un eclipse, es común observar alteraciones en el medio ambiente: algunas aves enmudecen o vuelven a sus nidos, y los insectos nocturnos inician su actividad creyendo que ha llegado la noche. La etología estudia este fenómeno, y actualmente se impulsan diversos proyectos de ciencia ciudadana donde la población puede colaborar registrando y compartiendo las reacciones de la fauna y los cambios meteorológicos en su entorno local.

Divulgación

1 pregunta

Sí, en nuestra web se pone a disposición del público general y educadores un repositorio con material didáctico. Puedes encontrar y descargar recursos visuales, explicaciones y guías de forma gratuita en nuestra web: Recursos educativos sobre el Sol y eclipses.

Observación

4 preguntas

Cómo colocar las gafas de protección (Paso a Paso)
1.- Mantén tus gafas de aumento puestas: No te las quites, ya que te permitirán ver el eclipse con nitidez.
2.- Coloca las gafas de eclipse encima: Ponte las gafas certificadas para eclipse por encima de tus gafas graduadas habituales.
3.- Ajuste cómodo: Asegúrate de que las patillas de las gafas de eclipse pasen por encima o por fuera de las tuyas para que ambas queden firmes.
4.- Verifica la cobertura: Asegúrate de que no entre luz solar por los laterales, arriba o abajo de las gafas.

El protocolo de seguridad "Regla del suelo"
Para garantizar tu seguridad, sigue siempre este orden:
1.- Mirando al suelo: Colócate las gafas de eclipse mientras miras hacia el suelo.
2.- Alza la vista: Solo cuando tengas las gafas de protección bien puestas, levanta la cabeza para mirar al Sol.
3.- Para quitarte las gafas: Primero baja la mirada hacia el suelo, y solo entonces quítatelas.

Consejos adicionales
- Inspección: Antes de usar las gafas, revisa que no tengan rasgaduras, agujeros o rayaduras. Si están dañadas, no las uses.
- Homologación: Asegúrate de que sean homologadas con certificación ISO 12312-2:2015.
- Alternativa: Si las gafas de cartón te resultan incómodas sobre tus gafas, puedes comprar visores solares de mano y sostenerlos delante de tus gafas graduadas.
- No usar con telescopio: Nunca mires a través de un telescopio o binoculares usando solo las gafas de eclipse; necesitas filtros especiales para el instrumento.

La mejor localidad y la hora exacta dependen de la trayectoria de la sombra de la Luna sobre la superficie terrestre, la cual varía en cada eclipse. La visibilidad (total, parcial o nula) cambia drásticamente de un municipio a otro. Para conocer los datos precisos de inicio, máximo y fin del evento en tu ubicación exacta, te recomendamos consultar el mapa interactivo y los visualizadores oficiales del Instituto Geográfico Nacional (IGN) http://eclipses.ign.es/home.html

El eclipse sucederá a muy baja elevación en todo el territorio español (más baja cuanto más al este), por lo que, para disfrutar de una visión despejada del fenómeno es muy recomendable buscar un lugar con el horizonte oeste (el lugar por el que se pondrá el Sol) muy despejado de obstáculos como montes, edificios, árboles, etc.

El eclipse total de Sol se producirá elmiércoles 12 de agosto de 2026
Hora aproximada:
Inicio parcial: ~19:30
Totalidad: ~20:26 – 20:29
Fin: ~21:20
La fase de oscuridad total durará alrededor de 1 minuto y 40–50 segundos, dependiendo del punto exacto

Seguridad

4 preguntas

No debes mirar directamente al Sol durante un eclipse por la misma razón por la que no debes mirarlo en condiciones normales. Pero el eclipse puede engañarte haciéndote pensar que es seguro.
Durante un eclipse la luz ambiental disminuye y tus pupilas se dilatan. Aunque te parezca seguro mirar, las pupilas tan abiertas permiten que entre más radiación de golpe, y el daño puede ser aún mayor.
El Sol sigue emitiendo radiación peligrosa incluso cuando está parcialmente cubierto por la Luna. Emite radiación ultravioleta e infrarroja muy intensa. La luz ultravioleta quema las células de la retina y la radiación infrarroja calienta y daña los tejidos del ojo, aunque no lo notes porque la retina no tiene receptores del dolor. El resultado puede ser una retinopatía solar, una lesión irreversible que causa puntos ciegos o pérdida permanente de visión.

NO. Las gafas de sol normales no sirven. Tampoco sirven radiografías, CDs, cristales ahumados o películas fotográficas. Los filtros "caseros" son totalmente desaconsejables.

El lugar idóneo y más seguro para adquirirlas es en tiendas especializadas en material de equipos astronómicos u ópticas de confianza. Para verificar su homologación, asegúrate de que lleven impreso el certificado ISO 12312-2:2015 y el marcado CE europeo, la marca del fabricante y las instrucciones. Tienes todos los detalles sobre cómo evitar falsificaciones en este documento: Criterios de calidad para gafas de eclipse.

No, nunca sin la protección adecuada. Apuntar con el objetivo de una cámara o móvil directamente al Sol sin un filtro solar de densidad neutra homologado puede derretir o dañar irreversiblemente el sensor del dispositivo en pocos segundos. Además, si la cámara tiene visor óptico, la luz concentrada provocará quemaduras graves en el ojo humano. Los filtros especiales (como la lámina Mylar o Baader) deben colocarse siempre delante del objetivo, nunca detrás.